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NO SOY QUIÉN PARA DARTE CONSEJOS.

No soy quién para darte consejos. Pero si quieres escuchar (o leer) lo que te diría desde mi experiencia e ignorancia, presta mucha atención:

Aprovecha tu tiempo. No vivirás para siempre.

Escucha a todo el mundo. Y haz lo que te dé la gana. Nadie mejor que tú sabe lo que te hace feliz.

(A raíz de lo anterior) Equivócate; mucho. Falla. Tropieza. No hay mayor sabiduría que la que nos da el error.

Cuídate. Descansa. Muévete. Come bien. Vivirás más. Y mejor.

Sueña en grande. Y actúa en pequeño.

Márcate objetivos. Cámbialos cada vez que quieras. Celebra cuando los consigas. Aprende cuando no lo hagas.

Céntrate en lo importante. En lo que no se mide, ni se compra. Céntrate en lo que sientes, y en lo que haces sentir.

Da las gracias; siempre. Y pide perdón. No dejes de decir te quiero.

Enamórate. Primero de ti. Después… déjate llevar.

QUIÉ-RE-TE.

Ama. Besa. Acaricia. Abraza.

Viaja. Explora. Comparte. Discute. No estás sol@.

Arriésgate. Haz locuras. ¿Qué es lo normal?

Llora. Ríe. Sufre. Enfádate. Reconcíliate. Todo eso, si es lo normal.

Despréndete. Olvídate. Deja atrás lo que pesa y duele.

Y avanza, camina. Mantente en movimiento. Ese es el único modo de sentirte viv@; de crecer, de progresar.

Si no es lo que quieres. No te conformes.

¡Ah! Y sonríe. Sonríe cada día y haz sonreír. Porque cuando sonríes, molas más.

De nada 😜

Ginés.

Algo no marcha bien. ¡Vamos a cambiarlo! Del dolor, a la ACTITUD.

Voy a tratar de describirte una situación dulce y feliz en la vida.
Imagina un momento en el que has sido papá recientemente de un niño sano y feliz. Imagina que además tienes una niña preciosa que crece alegre y a la que le encanta jugar y compartir tiempo con sus padres, familia y amigos. Añade que esos dos peques nacen de la relación con alguien con quien compartes todo, con quien planeas a diario mil cosas y con quien te ilusiona pasar cada segundo.
Imagina también que en lo laboral se avecinan nuevos proyectos, retadores y exigentes que te atraen y motivan. Que además compaginas esa labor con otras que te llenan y en las que sientes que aportas gran parte de ti. Que sigues formando y acompañando a personas en su camino por ser mejores.
Imagina que has comenzado el año cumpliendo desde el primer momento con tus nuevos compromisos; con bajar de peso, con retomar la actividad física con tu entrenador, con disfrutar más de cada una de las cosas que haces dentro y fuera de casa, etc.
Imagina que a todo esto llega el día en el que cumples un año más, y en vez de sentir peso, tristeza o miedo; la sensación que te embriaga es la de querer seguir avanzando, creciendo, mejorando, superándote. Que te apetece compartir eso con la gente que quieres, celebrarlo, hacer planes, salir, viajar…
Y ahora…
Ahora imagina que justo en ese momento tu cuerpo te dice: ¡STOP! Justo en ese instante una antigua hernia te da un toque de atención y de la noche a la mañana te hace parar, no te deja ir al trabajo, ni tomar a esos peques, ni salir. Imagina que el dolor trata de envolver toooodo lo que hace unos instantes se asemejaba más a un sueño que a la realidad.
JUSTO EN ESE MOMENTO ESTOY YO.
¿Y qué? ¿Qué quiero decirte con esto?
Quiero decirte que este momento, como muchos otros, PASARÁ. Que mi familia sigue ahí y son motivo para afrontar lo que venga con actitud positiva y compromiso conmigo mismo. Porque quiero seguir viviendo ese momento dulce con ellos.
Que los nuevos retos laborales, el deporte, y todas las celebraciones pendientes se han convertido de pronto en una motivación adicional para aceptar y entender a mi cuerpo y trabajar juntos hasta que se encuentre en un estado óptimo.
Quiero decirte que sería más fácil instaurarme en la queja, en el ¿por qué a mi?, y en el ¿otra vez? Pero serviría de tan poco…
Lo que sirve es reenfocarse. Redefinir los objetivos. Diseñar un plan de acción, un camino que me conduzca a lo que realmente quiero conseguir.
Hoy más que nunca siento que debo ser fiel a lo que promulgo, a lo que creo. Y por eso escribo estas líneas a modo de compromiso conmigo mismo, y con tod@s los que las lleguéis a leer.
Esto no es más que un nuevo momento en el que la vida me pone a prueba, y se que no me voy a fallar. Puede que tarde un tiempo. Sé que no será fácil ni cómodo. Pero, ¿y qué?
¿Acaso nos sentimos igual de orgullosos de aquello que conseguimos con esfuerzo y sacrificio que lo que llega por azar, fortuna o casualidad? Yo creo que no.
Así que toca transición, como digo en el título, del dolor, a la ACTITUD.
¡Vamos a cambiarlo!
Gines.
PD. Todo esto se lleva mejor cuando sonríes. Porque #cuandosonríesmolasmás.

SOY GIMNASTA

(ARTÍCULO RECUPERADO DE MI ANTIGUO BLOG)

Tras varias temporadas estudiando de cerca este deporte, hablando mucho con entrenadoras, padres y gimnastas me he atrevido a escribir esta pequeña carta abierta, extrayendo lo que muchas palabras, gestos y reacciones querrían decir y que la mayoría de ocasiones acaba por no salir de la boca de las niñas.

Espero que os guste. Apliquémonos el cuento.

 

___________________________________

Sí, la gimnasia rítmica es mi deporte; y es un deporte distinto. En la gimnasia no es suficiente con entrenar dos o tres horas a la semana; más bien son las que entreno cada día.

Mi deporte no es como los demás. Si bien compito contra otras compañeras, aquí no sólo me basta con ser más rápida, más fuerte, o marcar más puntos o goles, aquí a quién valoran es a mí, y a mi conjunto. ¿Sabes? A veces eso se hace difícil de llevar. Yo diría que es una presión añadida, no es solo ganar o perder, es sentirte juzgada y con la necesidad de hacerlo siempre bien para que todo mi trabajo de los entrenamientos no acabe siendo un fracaso al recibir una baja puntuación.

El más mínimo fallo cuenta demasiado en el resultado final, y estoy aprendiendo a entender que es así, y que sólo el trabajo, la ilusión y la aceptación de lo que consigo o no puede ayudarme a ser feliz en este deporte.

Hago llegar al límite a mis músculos y articulaciones, y muy a menudo también a mi capacidad de sufrimiento, mi concentración y mis fuerzas. Así que querido lector, querido papá, mamá y entrenadora; os pido que me entendáis.

La que practica gimnasia soy yo.

Papá, mamá… sé que sufrís, que os emocionáis y que os divertís conmigo. Pero la que está en el tapiz soy yo. La que siente las miradas clavadas en cada movimiento que realizo y quiere hacerlo bien soy yo. Recordad que esa ya es suficiente presión. Necesito vuestro apoyo, vuestra mirada cómplice y vuestro abrazo; sea cual sea el resultado. Aunque a veces se os pueda olvidar, sé que casi nunca es así, y os doy las gracias por ello. Por eso y por todo vuestro esfuerzo que me lleva hasta donde estoy: entrenamientos, maillots, competiciones, aparatos… GRACIAS.

Querida entrenadora… te admiro y eres importante para mí. Por eso me influye tanto todo lo que me dices, y lo que no me dices pero puedo ver en ti. Trato de dar lo máximo ante cada una de tus propuestas y correcciones. Pero entiéndeme también. A veces no consigo comprenderte; otras no me sale, y otras, simplemente estoy cansada o tengo un mal día. Te aseguro que quiero mejorar y esforzarme pero no siempre consigo dar el 100%. Dame un minuto para respirar, para despejarme o desahogarme, y te prometo que volveré con los ánimos por las nubes y verás mí mejor yo. Ayúdame a reencontrarme con mis mejores momentos y acompáñame a conseguir esos con los que tantas veces sueño. Te lo agradeceré siempre.

Amo este deporte, es mi vida y quiero seguir practicándolo durante mucho tiempo. Así que, por favor, ayúdame a hacer mi sueño realidad. Pregúntame, sigue ahí a mi lado como lo has hecho hasta hoy, y recuerda: la gimnasta soy yo; y eso significa que a veces, no pensaré ni sentiré lo mismo que piensas o sientes tú. Solamente trata de entenderme. Prometo que yo, haré lo mismo.

Gracias por estar siempre ahí.

 

Cuando sonríes, molas más. Sudadera solidaria

Bueno, bueno… Aquí tienes mi frase en una guachipética sudadera (o camiseta), en edición limitada, por un precio asequible… ¡Y POR UNA BUENA CAUSA!

sonrisasporbuenacausa (1)

Un capricho para ti, para pasear o hacer deporte con la sonrisa puesta y molando MOGOLLÓN. Elige entre sudadera o camiseta. Esta es la segunda remesa que lanzamos y volveré a donar todos los beneficios que se obtengan por ellas a Asoka, la Asociación para la Defensa y Protección de Animales en Orihuela. (www.protectoraoriolana.org)
Aprovecha la oportunidad y súmate a a la gente que sonríe a todas horas y vela por el bienestar de los animales. Elige tu talla y ¡recíbela pronto!

PD. Si se vende todo y no consigues la tuya, prometo hacer una nueva campaña por otra causa. MIL GRACIAS POR TU AYUDA 😉

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