NO SOY QUIÉN PARA DARTE CONSEJOS.

No soy quién para darte consejos. Pero si quieres escuchar (o leer) lo que te diría desde mi experiencia e ignorancia, presta mucha atención:

Aprovecha tu tiempo. No vivirás para siempre.

Escucha a todo el mundo. Y haz lo que te dé la gana. Nadie mejor que tú sabe lo que te hace feliz.

(A raíz de lo anterior) Equivócate; mucho. Falla. Tropieza. No hay mayor sabiduría que la que nos da el error.

Cuídate. Descansa. Muévete. Come bien. Vivirás más. Y mejor.

Sueña en grande. Y actúa en pequeño.

Márcate objetivos. Cámbialos cada vez que quieras. Celebra cuando los consigas. Aprende cuando no lo hagas.

Céntrate en lo importante. En lo que no se mide, ni se compra. Céntrate en lo que sientes, y en lo que haces sentir.

Da las gracias; siempre. Y pide perdón. No dejes de decir te quiero.

Enamórate. Primero de ti. Después… déjate llevar.

QUIÉ-RE-TE.

Ama. Besa. Acaricia. Abraza.

Viaja. Explora. Comparte. Discute. No estás sol@.

Arriésgate. Haz locuras. ¿Qué es lo normal?

Llora. Ríe. Sufre. Enfádate. Reconcíliate. Todo eso, si es lo normal.

Despréndete. Olvídate. Deja atrás lo que pesa y duele.

Y avanza, camina. Mantente en movimiento. Ese es el único modo de sentirte viv@; de crecer, de progresar.

Si no es lo que quieres. No te conformes.

¡Ah! Y sonríe. Sonríe cada día y haz sonreír. Porque cuando sonríes, molas más.

De nada 😜

Ginés.

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