LO NORMAL YA NO SE LLEVA. #loc@squecambianelmundo

¡Y menos mal!

Recuerdo que hasta no hace mucho pasear con gorro, sombrero o una indumentaria algo fuera de lo “habitual” en ciudades pequeñas como la mía era fruto de miradas y comentarios. Ni que decir tiene que andar en long, fixed o rollers era solo algo reservado para las películas que transcurrían en Nueva York, o que por casualidad podías ver en grandes capitales.

Lo mismo pasaba con el tipo de música que hoy escuchas, con el cine que te gusta, con lo que comes, con quién vas, y si tu pelo o tu piel se ciñen a los estándares fijados por la sociedad. No hace falta que seas demasiado mayor para recordar que hace mucho no fue así.

Pero por suerte todo eso está cambiando. Y lo hace a pasos agigantados. Y se consigue gracias a que mucha gente, cada cual a su manera, en su ámbito, con l@s suy@s, y mediante pequeñas acciones, está propiciando grandes cambios.

Yo quiero ser uno de ell@s. Yo trato de ser cada día uno de ell@s. En mi parcela, con los que me rodeáis, con los que me acompañáis, con los que me enseñáis y a los que trato de enseñar lo poco que se, y lo mucho que siento. Porque ya me habréis escuchado o leído alguna vez que creo que existe otra forma de hacer las cosas.

Y es que para mi (a veces) salirse de la norma es lo correcto. Y matizo: siempre y cuando no hagas mal a nada, ni a nadie. Porque para gustos, los colores; y porque tu libertad acaba donde empieza la mía. Creo que ahí radica el quid de la cuestión.

Recuerdo una conversación con varios compañeros tras un PechaKucha en la que hablábamos de la necesidad en el mundo del mal. Si, sí, del mal. Porque, ¿quién nos dice que el mal no es la extensión máxima de la libertad? ¿Dónde está el verdadero límite que marca hasta dónde somos libres? ¿Cómo sería el mundo si cada uno hiciese todo lo que quisiese, cuando quisiese y como quisiese?

Quizá esto sería trasladar el tema al extremo, y de seguro nos llevaría a debate, a la redacción de varias páginas, o a una conversación junto a un café, que por cierto tanto deberíamos volver a retomar como sana costumbre.

Sin embargo, es algo que cabría la pena al menos plantearse. Porque muchas, muchas, de nuestras decisiones y acciones se ven condicionadas por lo que otros dirán, pensarán, o por las consecuencias que quizá nunca llegarán a tener.

No es cuestión de creerte por encima de la ley. Evidentemente no hablo de hacer mal, ni daño, ni molestar (bueno, molestar si, pero sólo a quienes tu y yo sabemos). A lo que me refiero es la necesidad de arriesgar, de ser un@ mism@. De creer y confiar más en lo que haces. De quererte, admirarte y ser fiel a tu esencia, a tus creencias.

Y por todo eso es que estás leyéndome ahora mismo. Porque se que tu, como yo, también crees se puede cambiar el mundo. Y estoy seguro de que ya haces algo para ello. Tan seguro que me gustaría que lo compartieses conmigo, y con mucha más gente.

No se si sabrás que desde hace unos días cuento también con un canal en Youtube. Será una extensión de este blog, de mi pizarra, y de mi. Pero también me gustaría que si te apetece, sea un poco parte de ti. El contenido es variado, y uno de los apartados consistirá en algo así como #loc@squecambianelmundo. Ahí entras tú. Comentaremos cuál es tu visión y qué haces para que todo sea un poco mejor.

Algun@s de vosotr@s ya estáis en mi lista de #loc@squecambianelmundo; así que os iré llamando poco a poco. Y a ti, si te hace ilusión, dímelo, llámame, deja un comentario o escríbeme un mail. Sea como sea házmelo saber, y buscaremos el modo de grabar junt@s. Seguro que tienes mucho que contar.

Y bueno… si todavía eres de l@s que creen que las cosas son así, ¡y punto!, sigue atent@ a este blog. O a otros. Lee a gente que consideres “rara”. Apaga sálvame y sal a correr. Cambia de emisora, quizá de amig@s, quién sabe. Porque quizá algún día te subas al carro de los locos que confiamos en el cambio. Y porque puede que algún día también acabes tratando de convencer a alguien de que tras esa visión acomodada del pasado, nos espera un mundo mejor, en el que todos tenemos mucho que aportar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *