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¿Qué he aprendido hoy en un torneo de gimnasia rítmica?

Esta mañana he vuelto después de unos meses, a poder disfrutar de un torneo de gimnasia rítmica. Suelo hacerlo cada vez que puedo, para acompañar a las niñas del Club Oleza de Orihuela, con las que trato de hacer un seguimiento siempre que podemos, desde la perspectiva del coaching deportivo.

Aprovechando que he encontrado un buen sitio en la grada desde donde podía ver y escuchar muchas cosas además de presenciar el gran trabajo de las gimnastas, he decidido emplear las horas que he pasado allí para aprender un poco más, y formarme o actualizar, mi percepción sobre este deporte. Y si os parece bien, me apetece compartirlo con vosotr@s. Sé que hago mal en generalizar, pero recordaos que tan solo es mi percepción. Aquí os dejo otro artículo en el que reconozco el sacrificio de las gimnastas y todo lo que competir en esta disciplina conlleva.

En primer lugar, y para mi sorpresa, la gimnasia rítmica, deja de ser cada vez más, un deporte exclusivamente femenino. Habrá quién esté más o menos a favor de incluir las categorías masculinas, pero dejando a un lado lo que cada un@ pueda pensar acerca de las diferencias entre “lo bonito” que se ve un ejercicio ejecutado por un hombre o una mujer, me ha encantado ver que cada vez son más los chicos que practican este deporte. ¡Y qué bien lo hacen, oye!

La cosa no acaba ahí, la grada estaba… ¡llena de padres! Sí, sí, de padres, género masculino. Ya no son sólo las mamás las que acompañan a l@s gimnastas, si no que cada vez veo a mas papis cargados de cámaras de foto y vídeo, además de fundas de aros, pelotas y perchas con maillots.

Mi sorpresa desde la perspectiva del público ha sido continua, porque entre esos familiares, me he encontrado también con muchos papás y mamás tatuados. Os parecerá una tontería, pero para mí no lo es; parece que el elitismo va quedando a un lado, que lo importante queda un poquito más profundo que la ropa y la piel, y que nuestra sociedad por fin, empieza a ser más tolerante, ¡que ya era hora!

Como nota de color, y nunca mejor dicho, acompañando a los habituales cánticos, gritos y aplausos hoy ha resonado un bombo, como los que de vez en cuando nos encontramos, pero esta vez más especial si cabe, ¡de color rosa! Simplemente… me ha hecho gracia 🙂

Ante cada dificultad, ante cada final o buena ejecución de un ejercicio, el público suele aplaudir con gran entusiasmo. Sin embargo, tanto hoy como en otras ocasiones, echo en falta un poquito de apoyo a es@s gimnastas que acaban sus ejercicios de forma poco brillante, con muchos errores, o con pocos, pero graves. Sus ánimos están a la altura del tapiz, y justo al concluir, cuando las emociones se agolpan en sus interiores y la presión empieza a decaer, en ese preciso momento, en el que más necesitan sentir el apoyo y el calor de los que lo rodean, los aplausos tienden a sonar apagados, insatisfechos o apenados. Recordad que en esos momentos, justo en esos momentos, ¡es cuando más nos necesitan!

Supongo que es cosa del karma, pero para compensar esto que acabo de contaros, y callarme un poco la boca, una de las mayores ovaciones de hoy, se la ha llevado un niño al que se le ha escapado la pelota fuera del tapiz justo segundos antes de finalizar su ejercicio. A pesar de las penalizaciones por la salida e ir a recogerla, hoy se puede marchar orgulloso de tod@s y cada un@ de los que con sus aplausos, palabras y ovaciones le han dado un empujoncito a su moral. Gracias a tod@s por contribuir a que su error fuese mucho menos grave.

Por último, y acabando ya, una reflexión más, que casi haría extensiva en parte al resto de deportes, en los que l@s niñ@s deberían ser l@s protagonistas.

La grada parecía estar llena de entrenadores y entrenadoras, de jueces que no ejercen y sabios y sabias de la compleja disciplina de la gimnasia rítmica. Y de verdad, es algo que como padres, “deberíamos hacernos mirar”.

La gimnasia ya es lo suficientemente difícil para que la compliquemos más. En la competición, no sólo basta anotar un tanto, o ser más rápido o más fuerte como en otros deportes, aquí no. Aquí esa personita que se coloca en un tapiz esperando un pitido para hacer lo que más le gusta, se somete a la presión de ejecutar cientos de movimientos en un cortísimo espacio de tiempo,al ritmo de la música, para ser juzgad@.  El componente subjetivo de la valoración de l@s jueces ya es suficiente presión para l@s gimnastas como para que el resto del mundo centremos nuestra atención en valorar cómo lo hacen, si otr@s son mejores, van más guap@s, han gastado más o menos dinero en su maillot, o su moño o maquillaje está mejor o peor hecho. Se nos olvida lo más valioso: son niños y niñas, jóvenes, realizando actividad física, el deporte que más les gusta, aprendiendo a esforzarse cada día más, a sufrir por conseguir sus sueños, expuestos a una valoración que a veces ni tienen edad de entender, sujetos a una gran disciplina y esperando al terminar, vuestro abrazo, reconocimiento y comprensión.

Señoras y señores; eso es lo más importante.

 

¿Por qué tu pretemporada debe ser diferente?

Cada temporada los deportistas individuales, los equipos… damos comienzo a esta primera etapa con ilusión, energía y muchos propósitos. Sin embargo, año tras año la rutina se apodera de nosotros y la pretemporada suele convertirse en un trabajo muy parecido al del año anterior. Preparación física por un tubo, principios técnico-tácticos y pequeñas modificaciones que poco suman a la hora de buscar un cambio sustancial. Recurrimos a la metodología a la que estamos acostumbrados, tiramos de planificaciones teóricas y acabamos olvidando cual es nuestro objetivo real.

Si nuestros objetivos este año han cambiado, si queremos conseguir logros distintos, ¿no deberíamos hacer algo diferente?

Este año, en tu pretemporada, CAMBIA ALGO.

Seas deportista individual, jugador o entrenador el coaching puede ayudarte. Y como eso es lo que queremos, “echarte una mano”, vamos a dejarte algunos tips que pueden servirte de ayuda en la planificación de esta pretemporada. Un proceso de coaching consiste básicamente en analizar dónde estamos, recopilar todos nuestros recursos y ponerlos en marcha para llegar finalmente a nuestro destino. Así que para empezar, se realista y plantéate ¿dónde y cómo estoy? ¿adónde quiero llegar? ¿qué tengo para conseguirlo? ¿y qué me falta?.

Veamos qué cambios puedes aplicar desde HOY. Quizá ya utilices algunas de estas técnicas, si es así, ¡enhorabuena! y si no… ¿a qué estas esperando?

  • Formula objetivos. Deben ser realistas, alcanzables, medibles y retadores. Asume que el trabajo planificado es realizable, que suponga esfuerzo y que te acerque al siguiente escalón para seguir mejorando. Escríbelos y compártelos, ganarás en tu compromiso hacia ellos. Si es un equipo, haz partícipes a todos de su elaboración; tu eres el responsable pero no puedes esperar la implicación de todos si no se sienten integrantes del conjunto.
  • Hazlo divertido. El enfoque lúdico se hace indispensable en las nuevas tendencias. Incorpora juegos y actividades motivadoras en tu planificación. Cuando el trabajo que realizamos nos gusta y entretiene nos implicamos más, y los resultados que obtenemos, son mejores.
  • Busca una motivación añadida. El para qué estás aquí y qué es “eso” que te lleva a ponerte en movimiento. Seguro que si lo piensas bien hay algo más por lo que quieres conseguir lo que te propones. Escríbelo y déjalo a la vista. En los momentos “de bajón” será lo que te impulse a seguir adelante.
  • Aplica nuevas técnicas. La meditación, el yoga o el taichi no son incompatibles con tu actividad; mas bien es todo lo contrario. Ahora y durante la temporada pueden ayudarte a mejorar tanto en tí como en tus deportistas la relajación, la respiración y la concentración. La toma de conciencia que estas técnicas trabajan es indispensable para formar deportistas completos y equilibrados.
  • Aprovecha las nuevas tecnologías. En la actualidad tienes acceso a cientos de recursos gratuitos tanto en la red como en software y gadgets para dispositivos móviles. Investiga y haz uso de aquellos recursos que faciliten tu trabajo y te permitan registrar, analizar y comparar tus avances.
  • Lo emocional es importante. Aunque suele quedar en segundo plano o a veces resulta inexistente, piensa por un momento ¿quién crees que rinde más: alguien feliz o alguien triste y desmotivado? Nuestro nivel deportivo al contrario de lo que se piensa va muy en consonancia con nuestro nivel emocional. Son pocos los profesionales que tienen la capacidad de discernir entre lo deportivo y lo personal o profesional. ¿Qué tal si nos preocupamos un poco más por nuestra felicidad y la de nuestros deportistas?
  • Busca ayuda. No te conformes con lo que sabes o crees que sabes. En ocasiones podemos precisar del asesoramiento y apoyo de profesionales que pueden aportar mucho a nuestro conocimiento y por lo tanto a los resultados que obtendremos. Mira a tu alrededor, seguro habrá alguien dispuesto a ayudarte.
  • Y por último, no pierdas la ilusión. Las cosas no son como empiezan, sino como terminan. Y como ese final depende de tí, sólo sera cuestión de seguir trabajando, y poner en marcha todos los recursos que a veces olvidamos que tenemos para levantarnos una y otra vez.

Bienvenid@ a tu nueva pretemporada, comenzamos en 3… 2… 1…

Felicidad y bienestar: cuestión de equilibrio.

No soy persona de extremos. No me gusta lo mucho ni lo poco, prefiero lo intermedio. Ni todo ni nada, pero sí un poco de todo, y un nada de todo. Como el yin yang. Esa dualidad de extremos que se encuentran en todas las cosas y se complementan entre sí. Así concivo la vida. Así consigo sentirme bien. Y ser más feliz.

En lo equilibrado encuentro resultados, paz y movimiento. Ir de un extremo a suele causarme descontro, o me para en seco. Prefiero fluir en esa línea en la que las fuerzas se complementan y equilibran, y todo discurre de forma más natural. Sin prisa, pero sin pausa.

Uno de los ejemplos que puedo ponerte es el relacionado con esta moda que tanto nos meten por los ojos, la healthy life o vida sana. Una obsesión por la actividad física y las dietas que en su extremo, puede ser tan perjudicial como el no hacer nada. Ni ultramaratones, ni interminables jornadas de sofá y televisión. Ni dieta estricta a base de lechuga, aire y agua, ni un continuo devenir entre restaurantes de comida rápida. Mejor actividad física suave o moderada de forma habitual y una dieta equilibrada, con sus consecuentes caprichos ¡claro que sí! Lo que te digo, cuestión de equilibrio.

Para tu bienestar, tu paz interior, tu estado de ánimo, más de lo mismo: Tiempo para los demás, para compartir, para conversar, para divertirte y desconectar. Y tiempo para tí, para escucharte, para conocerte, para cuidarte, para conectar.

Con el trabajo, ni que decir tiene… no se es más productivo estando mil horas frente al ordenador o en tu puesto de trabajo. Pero tampoco es solución acogerse a la ley del mínimo esfuerzo. Los éxitos requieren trabajo, por supuesto, sin embargo no es necesario que sea desmedido. Es más bien, cuestión de constancia.

Y es que nuestro refranero tiene mucha razón: “Arrancada de caballo, parada de burro”. Si lo piensas, es probablemente el día a día de muchos de nosotros. Querer todo ¡ya!. Y no conseguir nada, ni ahora, ni luego. Por eso, esa búsqueda de continuidad, de compensar fuerzas, trabajo e ilusión, y organizarlas de forma que puedan mantenerse en el tiempo de la forma más prolongada y posible, nos acerca a lo que queremos de un modo más sencillo.

Así que ya sabes. Equilíbrate, planifica, y déjate fluir en el camino. Lo que comienza con idas y venidas de un extremo a otro (error/acierto, penas/alegrías, movimiento/estancamiento) acaba confluyendo en un trayecto mágico llamado vida, convirtíendote en una persona más sabia, más experimentada, y más feliz.

Y si quieres ser de l@s de matrícula de honor, haz caso a lo que dijo Gandhi, “la felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice, y lo que uno hace, están en armonía.”

Ahí lo dejo…