Algo no marcha bien. ¡Vamos a cambiarlo! Del dolor, a la ACTITUD.

Voy a tratar de describirte una situación dulce y feliz en la vida.
Imagina un momento en el que has sido papá recientemente de un niño sano y feliz. Imagina que además tienes una niña preciosa que crece alegre y a la que le encanta jugar y compartir tiempo con sus padres, familia y amigos. Añade que esos dos peques nacen de la relación con alguien con quien compartes todo, con quien planeas a diario mil cosas y con quien te ilusiona pasar cada segundo.
Imagina también que en lo laboral se avecinan nuevos proyectos, retadores y exigentes que te atraen y motivan. Que además compaginas esa labor con otras que te llenan y en las que sientes que aportas gran parte de ti. Que sigues formando y acompañando a personas en su camino por ser mejores.
Imagina que has comenzado el año cumpliendo desde el primer momento con tus nuevos compromisos; con bajar de peso, con retomar la actividad física con tu entrenador, con disfrutar más de cada una de las cosas que haces dentro y fuera de casa, etc.
Imagina que a todo esto llega el día en el que cumples un año más, y en vez de sentir peso, tristeza o miedo; la sensación que te embriaga es la de querer seguir avanzando, creciendo, mejorando, superándote. Que te apetece compartir eso con la gente que quieres, celebrarlo, hacer planes, salir, viajar…
Y ahora…
Ahora imagina que justo en ese momento tu cuerpo te dice: ¡STOP! Justo en ese instante una antigua hernia te da un toque de atención y de la noche a la mañana te hace parar, no te deja ir al trabajo, ni tomar a esos peques, ni salir. Imagina que el dolor trata de envolver toooodo lo que hace unos instantes se asemejaba más a un sueño que a la realidad.
JUSTO EN ESE MOMENTO ESTOY YO.
¿Y qué? ¿Qué quiero decirte con esto?
Quiero decirte que este momento, como muchos otros, PASARÁ. Que mi familia sigue ahí y son motivo para afrontar lo que venga con actitud positiva y compromiso conmigo mismo. Porque quiero seguir viviendo ese momento dulce con ellos.
Que los nuevos retos laborales, el deporte, y todas las celebraciones pendientes se han convertido de pronto en una motivación adicional para aceptar y entender a mi cuerpo y trabajar juntos hasta que se encuentre en un estado óptimo.
Quiero decirte que sería más fácil instaurarme en la queja, en el ¿por qué a mi?, y en el ¿otra vez? Pero serviría de tan poco…
Lo que sirve es reenfocarse. Redefinir los objetivos. Diseñar un plan de acción, un camino que me conduzca a lo que realmente quiero conseguir.
Hoy más que nunca siento que debo ser fiel a lo que promulgo, a lo que creo. Y por eso escribo estas líneas a modo de compromiso conmigo mismo, y con tod@s los que las lleguéis a leer.
Esto no es más que un nuevo momento en el que la vida me pone a prueba, y se que no me voy a fallar. Puede que tarde un tiempo. Sé que no será fácil ni cómodo. Pero, ¿y qué?
¿Acaso nos sentimos igual de orgullosos de aquello que conseguimos con esfuerzo y sacrificio que lo que llega por azar, fortuna o casualidad? Yo creo que no.
Así que toca transición, como digo en el título, del dolor, a la ACTITUD.
¡Vamos a cambiarlo!
Gines.
PD. Todo esto se lleva mejor cuando sonríes. Porque #cuandosonríesmolasmás.

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