#loquetehacegrande

Siempre he pensado que en gran medida somos lo que han hecho de nosotros. Que somos un poco de cada persona, cosa y situación que nos rodea, por la que hemos pasado, o que hemos afrontado. Y a su vez, lo más difícil y que nos aleja de nuestra felicidad, es conseguir encontrarnos de verdad con quiénes somos realmente y para qué estamos aquí.

Por eso me gusta disfrutar de la vida con el propósito de ser cada día, un poco más yo, y un poco menos los demás.

Esto no es trabajo de un día, ni de dos. Ni siquiera de meses, esto puede llevarnos toda la vida. Pero, ¿y qué? Bonito reto, ¿no?

En este largo devenir nos vamos encontrando gente, PERSONAS, que vienen, se van, se quedan, pero que de una forma u otra, siempre dejan algo de ellos en nosotros.

Dicen que en la variedad está el gusto y para mí eso es lo más bonito, lo que nos hace tan diferentes de los demás, es lo que nos convierte en únicos y especiales. Pero para soñar y crecer, hay que conocer. Hay que ir más allá. Se ha de leer, viajar, y sobre todo compartir; compartir momentos y experiencias con personas parecidas a ti, diametralmente opuestas a ti, casi idénticas a ti.

Eso es lo que te enriquece, lo que te enseña, lo que te hace tomar consciencia de qué quieres y qué no, de qué te gusta y qué no, de hacia dónde quieres ir, o de dónde quieres huir.

Somos seres sociables, y entre la tecnología, la sociedad y unos cuantos etcéteras más, creo que cada vez lo somos menos.  De ahí la importancia de volver a conectar de persona a persona. De reencontrarte y aprovechar los momentos con tu familia, esa que nunca disfrutas tanto porque siempre está, pero que algún día no estará. O de compartir una cerveza, una película, un café, una carrera o una conversación con ese amigo o esa amiga que basta ver una vez al año para que parezca que fue ayer cuando os visteis.

Lo importante de esto es dedicar parte de nuestro tiempo, de nuestra energía y nuestra ilusión a compartirla con los demás. Y si son gente especial, mucho mejor.

Y esto, ocurre, con el amor, con la amistad. Ocurre en cualquier ámbito de tu vida cuando menos te lo esperas. O cuando más lo necesitas.

Y en todos esos ámbitos, puedo sentirme y así lo hago, muy, muy afortunado.

Por tener una familia que me quiere, a la que quiero y admiro. Por tener a Julia y Candela cada día a mi lado, por sus sonrisas, su comprensión y ser mi todo. Por tener unos amig@s que siempre están y que siempre tienen tiempo para compartir sonrisas, viajes, quedadas gastronómicas y cualquier otro plan que se nos pueda ocurrir.

Y en especial, desde hace algún tiempo, y sobre todo estos últimos días, por sentir cerca a tanta gente con ganas de cambiar el mundo. Con personas grandes que ayudan a hacer más grandes a los demás. Con gente de esa que brilla con luz propia y que me hace brillar. Por personas que de la noche a la mañana confían en ti, se convierten en inspiración, o comparten contigo el sueño de cambiar las cosas y dar sin esperar nada a cambio.

A tod@s y cada un@ de vosotr@s. GRACIAS.

Así que si me permites el consejo, rodéate de la gente que te dice que te quiere, de personas a las que les brillan los ojos cuando hablan de ti, de lo que aman, o de los proyectos que tenéis en común. Rodéate de aquell@s que comparten contigo su felicidad, con l@s que aumentan la tuya y l@s que sabes que siempre estarán ahí.

¡Vive!

Amar lo que haces, disfrutarlo, sufrirlo, compartirlo y, además, rodearte de los mejores y más especiales es #LoQueTeHaceGrande.

Es lo que te hará ser FELIZ. Más tú, y menos los demás.

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Con Valentí Sanjuan y Rubén Gadea. Inspiración e ilusión por un tubo. Mención especial también para l@s que faltaron, Andrea y Chema y para Merce (que no se puso en la foto). Esto es el principio de algo GRANDE.

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