El encanto de lo cotidiano

Lo cotidiano se convierte en especial, cuando un@ aprende a transformarlo.

Porque las personas con las que compartes todo cada día, son más increíbles cuando aprendes a mirarlas con otros ojos.

Porque cada celebración será inolvidable si la saboreas y consigues olvidarte por un rato de todo lo demás.

Porque los pequeños detalles son los que generan grandes emociones.

Porque a través del whatsapp no te recorre un escalofrío al perderte en la mirada de esa persona.

Porque una canción puede hacerte reír, llorar, soñar, volar.

Porque una vela sobre la mesa, o un pequeño cambio en tu menú, pueden hacer de la cena un romántico banquete.

Y por que hay cosas que son mucho mejores si les prestas más atención…

El olor de un libro nuevo.

La sonrisa de un niño.

Su voz al otro lado del teléfono.

El sol en la cara.

Un abrazo infinito.

La caricia que das. Y la que recibes sin esperar.

Por todo eso, por esas grandes pequeñas cosas, la vida es un regalo envuelto que abrir cada día al despertar. Y no hay nada mejor que soltar los lazos y dejar que como niños, tras cada amanecer, nos embriague la ilusión.

Cada día tiene algo de especial, si decides encontrarlo.

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